J. M. J.
¡Mis queridas y buenas hermanas!
Aprovecho este momento, después de desayunar, para decirles que anoche llegamos bien aquí y que esta noche hemos dormido bien.
El Señor misericordioso se ha apiadado de mí, Él puede hacer lo que quiera: hoy me siento mejor que desde hace mucho tiempo, aunque el sábado y el domingo estuve más enferma de lo que se me permitía decir y las puntadas y los dolores volvieron a ser frecuentes. Todo eso ha desaparecido y tengo una sensación beneficiosa de salud después de esta noche de sueño. El esposo más fiel no abandona ni a la más pobre y débil. Él ayuda cuando es el momento oportuno; y, cuando muchas veces piensas que ya no puedes mover una mano, entonces Él apoya con su mano todopoderosa y sientes que le debes la vida, la fuerza, todo, todo, todo. - Pero, ¿cómo llego a hablar tanto de mí mismo? Bueno, no me lo tengan en cuenta y agradezcan conmigo al Señor todo lo que hace por nosotros.
No tengo mucho tiempo, porque los alumnos de Derendorf vienen enseguida a hacer sus presentaciones y más tarde llegan los clubes. ¡Rezan para que todo vaya bien!
Que el Señor esté con mis queridas y buenas hermanas. Que Él esté siempre en el centro de sus corazones, ese es mi deseo.
Su indigna madre,
Clara d. N. J. P.
(Derendorf, 30 de julio de 1850).
Der dreiviertelfigurig, streng frontal dargestellte Christus trägt Purpurmantel, weißes seidenes Untergewand und eine mächtige, der Reichskrone strukturell ähnelnde Krone, hält in der Linken den Reichsapfel und in der erhobenen Rechten ein Szepter; insgesamt als ein Herrscher mit allen Insignien seiner Macht. Gleichzeitig jedoch zeigt das Bild das blutende, dornengekrönte und mit einem Kreuz versehene Herz Jesus und verbindet so die dominante Herrschaftsthematik mit dem Aspekt der liebenden Hingabe des Erlösers.
Ohne Titel